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Biografía de Quintiliano

Quintiliano

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Categoría: Escritores
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Personaje famoso y biografia de Quintiliano

Escritor y retorico latino. No se conoce mucho de su biografia; ni siquiera se sabe si su padre era el retor Quintiliano, nombrado por Seneca el Viejo en sus Controversias . Tambien resulta dificil aventurar cuanto tiempo permanecio en Espa?a antes de marcharse a Roma, donde se desarrollo el grueso de su formacion. Alli, seg?n se?ala el propio Quintiliano a lo largo de su obra, frecuento la escuela de gramatica de Q. Remmio Palemon (maestro tambien de Persio) y, mas tarde, estuvo muy cercano al celebre orador Domicio Afro (muerto en el 59); tambien recuerda haber conocido a Pomponio y a Seneca. Concluida su formacion en Roma, se supone que regreso a Espa?a, donde permanecio alg?n tiempo hasta que regreso a Roma, llamado por Galba, cuando este fue proclamado emperador en el 68. A partir de ese momento, Quintiliano se dedico a la ense?anza de la retorica, actividad que desarrollo durante al menos 20 a?os seg?n se?ala en el prologo de su Institutio oratoria (quizas entre los a?os 68-88 o 70-90). Como profesor de retorica, Quintiliano alcanzo una gran fama y, de hecho, se convirtio en el primer profesor que abrio una escuela p?blica pagada por el fisco bajo Vespasiano. Pupilos suyos fueron Plinio el Joven y seguramente Tacito. Y aunque Juvenal se?ala que su sueldo no era muy elevado, Quintiliano consiguio amasar una buena fortuna. En todo este tiempo, tampoco abandono por completo su profesion de abogado e incluso llego a publicar alguno de sus discursos; quizas uno de sus procesos mas celebres fue el de la reina Berenice, al que alude en su Institutio . Bajo el emperador Domiciano, Quintiliano recibio el encargo de tutelar la educacion de los nietos de su hermana (hijos de Flavio Clemente y de Flavia Domitila) y fue en aquella epoca cuando recibio los ornamenta consularia gracias a la intervencion del propio Clemente; de todos modos, hay que suponer que se trato mas de un titulo honorifico que de un poder real. Tras todos esos a?os dedicados a la ense?anza, Quintiliano se retiro y se dispuso a componer un tratado de retorica o, mejor dicho, un verdadero manual para la instruccion de los jovenes: la ya citada Institutio oratoria , obra compuesta entre el 93 y el 96, a?o de la muerte de Domiciano. En dicha obra, en el prefacio al libro VI, Quintiliano habla tambien de un hecho importante en su vida: su matrimonio y sus dos hijos. Aqui nos enteramos de que su esposa habia muerto apenas cumplidos los 19 a?os. Tambien murieron sus dos hijos: uno cuando tenia 5 a?os y otro con 9 a?os. Tras esta obra no se vuelven a tener noticias ciertas sobre Quintiliano, por lo que no es posible se?alar la fecha exacta de su muerte, que debio ocurrir antes del a?o 100. Obras de Quintiliano Antes de abordar el estudio de la obra mas importante de Quintiliano, la Institutio oratoria , es preciso citar algunas otras obras suyas que, por desgracia, no han llegado hasta nuestros dias. En primer lugar hay que se?alar el De causis corruptae eloquentiae , donde Quintiliano abordaba el problema de la decadencia de este arte. El propio autor nos indica que inicio la composicion de esta obra en el momento en que habia muerto su hijo y se refiere a ella en varios pasajes de su Institutio . Su discurso Pro Naevio Arpiniano , tambien perdido, se publico con toda seguridad, a diferencia de otros discursos suyos que pudieron circular sin su autorizacion. Tambien hay un grupo de obras atribuidas falsamente a Quintiliano: son las llamadas Declamationes Pseudo-Quintilianeae , que podemos dividir en dos tipos: Las conocidas como declamationes maiores y las declamationes minores . Las primeras son 19 piezas retoricas que circularon bajo el nombre del gran retor hispano durante el siglo IV y que seguramente fueron editadas por algunos eruditos de ese periodo. Hoy existen grandes dudas acerca de la autoria real de Quintiliano sobre estas orationes que son en extremo artificiosas y rebuscadas, lo que contradice en parte la propia doctrina de Quintiliano. Las declamationes minores son un conjunto de 145 piezas procedentes de una coleccion que en origen tenia 388. Son mucho mas breves que las anteriores y cada una de ellas desarrolla de manera escueta un tema. Ello hace pensar que estas declamationes son mas bien fruto de la escuela y que se compusieron como simples ejercicios didacticos. Realmente es dificil pensar que su autor fuera Quintiliano, aunque esta autoria no es del todo imposible. Dejadas a un lado estas obras menores, hay que destacar por encima de todas ellas la Institutio oratoria , un gran tratado de retorica en 12 libros publicado seguramente antes de la muerte del emperador Domiciano en el a?o 96, a quien se elogia en el libro X. La obra aparece dedicada a Victorio Marcelo y, seg?n sus propias palabras en el proemio, tardo en concluirla algo mas dos a?os. De acuerdo tambien con la carta que encabeza la Institutio dedicada al librero Trifon, la publicacion del texto se habia adelantado ante las exigencias de aquellos que ansiaban poder leer la obra. Ademas, en aquellos momentos circulaban bajo su nombre dos trataditos de retorica que no eran suyos, sino mas bien apuntes tomados en sus clases, lo que le habia llevado a escribir su propio manual para evitar los malos entendidos. Ya desde el principio Quintiliano expone que su tratado no se va a caracterizar por su originalidad sino que va a estar basado, sobre todo, en su propia experiencia como retor. Ademas, dado que el opinaba que nada era ajeno al arte de la oratoria, su libro iba a tratar de todos aquellos aspectos, incluso los mas insignificantes, que ayudaban en la formacion de un buen orador, un individuo virtuoso y ademas elocuente. De ese modo, la Institutio no es un simple tratado de retorica, sino todo un programa educativo que se inicia desde los primeros a?os de vida de un individuo. De ese modo, para Quintiliano, gran admirador de Ciceron y de su estilo, el orador es algo mas que alguien capaz de convencer a traves de la palabra; para el, el orador es, ante todo, un hombre ?til para el estado gracias a que su formacion le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, conocedor, entre otras muchas cosas, de la filosofia y, en definitiva, un sabio (opinion que no compartia, entre otros, Seneca, autor contra el que dirige abundantes criticas). Asi, Quintiliano reasume la tradicion romana y, frente a Ciceron, que consideraba la filosofia como una de las principales disciplinas que cualquier orador debia conocer, y que incluso identificaba al orador con el filosofo (el orador es un filosofo que habla con elocuencia), Quintiliano piensa que el orador es simplemente un sabio y que la filosofia es una mas de las artes que debe aprender para completar su formacion. Realmente, la admiracion que Quintiliano sentia por Ciceron, a quien consideraba la verdadera encarnacion de la elocuencia, dice mucho acerca de su postura: Quintiliano no veia con buenos ojos los derroteros que estaba tomando la elocuencia en Roma, ni tampoco le gustaba la manera en que los nuevos oradores y escritores manejaban la lengua; por ello, con su tratado, pretendia poner de nuevo las cosas en su sitio. Con ese fin, Quintiliano escribio su manual, en el que Ciceron era el modelo; de hecho, las orationes ciceronianas sirven aqui para ejemplificar las funciones de las distintas partes del discurso; tambien siguiendo a Ciceron, Quintiliano considera que la elocutio es la mas importante de las cinco partes en que se desglosa la actividad del orador ( inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio ) y desarrolla la misma teoria de los tres estilos (el sublime, el medio y el infimo). Sin embargo, hay un aspecto importante en el que la doctrina de Quintiliano se opone a la de Ciceron, y es precisamente al estudiar la relacion entre ars (arte, tecnica) y natura (naturaleza, ingenio o talento natural): si para Ciceron la elocuencia era un don natural que podia mejorar con el estudio de la Retorica, para Quintiliano es un don que se puede alcanzar gracias precisamente a la Retorica. Aqui radica la principal diferencia: mientras que Ciceron hablaba en sus tratados sobre retorica desde su propia experiencia de orador exitoso y revelaba asi los frutos de su experiencia, Quintiliano habla como profesor de Retorica y, por ello, intenta ser exhaustivo en todos aquellos aspectos que Ciceron ni siquiera habia tratado en la idea de que la perseverancia y unos buenos maestros son capaces de crear un orador. Desde luego, la oratoria de los tiempos de Ciceron no era la misma que la de la epoca de Quintiliano; asi, aunque Quintiliano reconoce la importancia de la oratoria deliberativa, los tiempos no eran los mas propicios para el debate politico en un Senado sometido al poder del emperador; si, en cambio, para la oratoria forense, verdadero campo en el que ejercitarse y en el que enriquecerse. Sin embargo, esta oratoria, abandonando toda moderacion, habia caido en el exceso, algo criticado por autores como Tacito o Plinio: aqui, todo era valido para obtener el aplauso del auditorio, y la oratoria, ense?ada en la escuela a traves de las famosas controversias y suasorias , se habia desvirtuado y habia perdido su intencion moral. Las armas de la elocuencia podian caer en manos de cualquiera, con el peligro que eso entra?aba. Ante esta situacion, Quintiliano solo aspiraba a devolver a la oratoria su medida y, si bien abogaba por las declamationes escolares, queria que estas se ci?eran al campo de lo verosimil y lo cercano a la realidad de los procesos. A esto habia que a?adir la necesidad de convertir al orador en un hombre bueno; de ese modo se podian unir las buenas intenciones a los medios adecuados para ponerlas en practica a traves del debate. Quintiliano dibuja en su obra un completo plan de estudios que incluye una parte teorica, donde se abordan los preceptos basicos de la Retorica de sobra conocidos dada la gran cantidad de tratados existentes, y una parte practica, en la que se recomienda al futuro orador la ejercitacion de su arte a traves de las ya mencionadas declamationes o se proponen modelos para la imitacion. En el libro I, nuestro autor trata de la preparacion de los ni?os para los estudios superiores (o de Retorica), por lo que aborda aqui algunos asuntos relacionados con la gramatica y aconseja tambien el estudio de la geometria y de la m?sica. En el libro II, Quintiliano sit?a al ni?o en la escuela de Retorica; a lo largo de este libro, se exponen de manera teorica los elementos, la naturaleza y la esencia misma de este arte; a continuacion, en los libros III al VI se explica la doctrina de la inventio y en el libro VII se habla de la dispositio . El libro VIII se dedica al estilo (la elocutio ) y se habla aqui de la proprietas , el adorno y los tropos; en el libro IX se estudian los tropos o figuras de pensamiento y se dedican unos paragrafos a los ritmos artisticos de la prosa. El libro X resulta de gran interes por cuanto se construye como un verdadero capitulo de critica literaria, donde Quintiliano compara la literatura latina con la griega y se elaboran juicios de valor sobre los mas importantes autores de la Antig?edad. Este preambulo sirve para tratar a continuacion algunos aspectos relativos a la imitatio (imitacion de modelos). Este libro, por su contenido, ha gozado de una enorme fama y ha merecido en numerosas ocasiones ediciones independientes. En un principio, este libro X se inspira en el interes de Quintiliano por buscar un metodo practico para que el orador adquiera facilidad de palabra y de pensamiento; pero de todos modos, lo que ha atraido la atencion de los estudiosos ha sido el esbozo de una sucinta historia de la literatura clasica, que sirve para ofrecer al alumno de oratoria una serie de modelos de lectura y aprendizaje. Gracias a este texto, aunque limitado por cuestiones pedagogicas a un escaso n?mero de autores, podemos conocer a algunos escritores latinos cuyas obras no hemos conservado; ademas, Quintiliano no solo se limita a nombrar esos autores y sus obras, sino que tambien expresa en pocas palabras su juicio critico y severo, aunque, en ocasiones, este no sea mas que el reflejo de toda un tradicion previa. Esto se observa sobre todo cuando se aborda la literatura griega; aqui, Quintiliano muestra bastantes coincidencias con Dionisio de Halicarnaso y su De veterum censura y parecer citar a esos autores conforme a un plan establecido por toda un critica previa. En cuanto a la literatura latina, nuestro retor pretende elaborar un catalogo a la manera de los catalogos que los estudiosos alejandrinos habian hecho de literatura griega; de todos modos, aqui si se reflejan las opiniones personales del propio Quintiliano acerca de los autores que cita. Asi, en este libro se inscribe el famoso elogio a Ciceron, a quien se se?ala como el modelo mas perfecto y acabado, y se incluye un juicio bastante ecuanime sobre Seneca, cuyo peculiar estilo se critica en otros capitulos de la Institutio . El libro XI trata de la memoria y de la actio. La obra culmina con el libro XII, donde Quintiliano, preocupado por la formacion del orador completo o perfecto, habla de las cualidades etico-morales que deben presidir el corazon y la mente del verdadero ciudadano, del verdadero vir bonus . Aunque Quintiliano era consciente de que estaba escribiendo un manual didactico, quiso engalanar su obra con un ropaje que la hiciera mas agradable a su p?blico; por ello, recurrio en ocasiones a un estilo adornado y florido y, a pesar de pregonar su intencion de recuperar el modelo ciceroniano, no pudo escapar de las influencias que le venian de su propia epoca, aquella que se ha bautizado como Edad de Plata de las letras latinas. Su latin re?ne, por tanto, las caracteristicas del latin imperial: audacias ling?isticas y estilisticas y un marcado gusto por el lenguaje con sabor poetico, lo que hace que su estilo este mas cercano al de Seneca de lo que podria pensarse. En realidad, Quintiliano, que detestaba los rasgos extremos de modernidad, queria encontrar el justo medio entre esos modelos y los mas arcaicos. Todo ello ha hecho que su obra se haya convertido, a pesar de lo que pudiera parecer por su contenido, en una pieza importante de la literatura de esa epoca. (Marco Fabio Quintiliano; Calagurris Nassica, hoy Calahorra, actual Espa?a, hacia 30 - , hacia 100)


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